FERNANDO GÓNZALEZ GORTÁZAR
LA TURBULENCIA PASIONAL, LA IRREVERENCIA CREATIVA.
El presente texto aparece en las solapas del folleto editado para la presentación de la exposición FERNANDO GONZÁLEZ GORTÁZAR ARQUITECURA Y ESCULTURA. 1965-2001, Celebrada en la Fundación del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid del 13 de Septiembre al 12 de Octubre.
Por: Álvaro Morales
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LA IRREVERENCIA CREATIVA
Alguna vez le comenté al maestro Ignacio Díaz Morales que lo que mas
admiraba en el era su capacidad para el insulto. Quien no recuerda aquél
famoso “oscurísimo pendejo” cuando el fiel Martínez le informó que se
había quemado su biblioteca o, el “areópago de menopáusicas” dedicado a
unas damas de alta devoción y alcurnia tapatías que regenteaban la
iglesia de la Paz y así tantos otros que callo por pudor.
Con Fernando me pasa algo similar, una de las cosas que mas admiro en el es su irreverencia a la que ha cultivado con verdadero empeño, como una de las formas mas aguzadas de la inteligencia, como una forma de rebeldía, como un bastión de libertad. Y es que la irreverencia de Fernando nace de la conjunción entre su admirable talento para todo lo que le interesa y su sentido del humor (y aquí cabe aclarar que Fernando hace suya esa frase de nada de lo humano me es ajeno). Creo que todos alguna vez nos hemos preguntado quien demonios inventa los chistes, bueno yo se que Fernando es uno de esos, de los míticos seres que inventan chistes que luego son del dominio popular.
Otra singularidad del personaje es que esta irreverencia la lleva a su producción arquitectónica, a veces de manera sutil y soterrada, a veces de manera evidente. Y aquí me acuerdo de una anécdota de esas que tanto ilustran y tanto muestran al personaje. Resulta que un grupo de señores de bien, rotarios, o caballeros de Colón que pal caso es lo mismo le encargan al arquitecto un parque en Nativitas, por Xochimilco allá en el D.F. A Fernando se le ocurre un tema: Hacer un parque que sirva para la educación sexual, entonces llena de espermatozoides, bueno llena el proyecto de taludes de pasto que semejan espermatozoides, vaginas y óvulos y así tal cual lo explica al presentarlo, la reacción de los reaccionarios no se hace esperar y embisten en epítetos al sereno arquitecto que recoge parsimoniosamente sus planos con un sonoro, “Yo no trabajo para mochos pendejos”. Y así son legendarias muchas mas. Pero algunas de sus célebres irreverencias han resultado en logradísimos proyectos, es mas creo que todos sus trabajos han sido, en mayor medida motivados por la irreverencia como una de sus tantas fuerzas motoras, la otra sin duda es el amor y la pasión que deviene.
LA TURBULENCIA PASIONAL
Otra cosa y todos aquí ya lo saben, o sea que no estoy balconeando nada,
es que Fernando es un ser turbulento, así en sus odios como en sus
amores, nada mas lejano de el que el atole en las venas o el sueño de
los justos, y esto se nota en los libros que ahora nos ocupan, sus
textos son todo menos tibios, menos políticamente correctos, lo que
escribe siempre está motivado por la indignación o por el amor, siempre
destila bilis o arde en llamaradas. Pero eso no le resta valor, al
contrario siempre se descubre al ser humano que empuño esas letras que
urdió esas batallas y es que Fernando no pretende la objetividad, como
no busca verdades, sabe que solo los objetos son objetivos, los sujetos
siempre seremos subjetivos, así sus denuncias, así sus afectos, así sus
emociones son las que asoman, las que mejor lo representan.
QUIÉN ESCRIBE SE DESCRIBE.
Transitar por estos ESCRITOS REUNIDOS de FERNANDO GÓNZALEZ GORTAZAR es
develar al autor, es cenar con el en el Alkalde de Madrid y mantener una
animadísima conversación entre botellas de Rioja para luego oírle
recitar completito El Romancero Gitano de García Lorca de madrugada por
el paseo del Prado, es viajar a Colima oyéndolo cantar de ida y vuelta
sin interrupción su devoción por la música popular mexicana. Leer este
libro es oír su voz de Poseidón airado regañar asustados alumnos sobre
las rocas de lava que arrojó el Xitle en el corazón del espacio
escultórico, es mirarlo otear el horizonte marino con su paliacate al
estilo Morelos en Huatulco y recibir una cátedra sobre la selva tropical
subperenifolia. Es mirar la cornisa de su ventana del hotel Residencia
Galiano de Madrid llena de pequeñas cactáceas venidas de Alemania y
reconocer su gigantesco amor y erudición por las plantas, porque
Fernando entiende que solo se puede amar a fondo lo que se conoce a
fondo y el solo quiere y puede escribir desde ese conocimiento
impregnado de pasión, por eso es siempre polémico lo que hace como
arquitecto y escultor y lo que escribe, porque el filtro de la razón
nunca es tan cerrado como el aluvión de sus pasiones.
TEXTO A DOS VOCES CON ILUSTRES COROS
Creo que el libro de Antonio Riggen es un libro afortunado, en mucho por
la acertada estructura y sobretodo por la manera en que esta asentado,
es en verdad un texto a dos voces, donde sabiamente Toño deja hablar a
Fernando y, establece un diálogo en donde el narrador se diluye y se
transmuta en una especie de guía por los meandros del pensamiento y la
obra de Fernando. Ayudado por certeras citas, por ilustres coros -°©‐
como la de Susan Sontag-°©‐, da fe de las grandes aportaciones del
artista no solo en el plano del arte sino en el plano de las ideas. Y es
conmovedor el empeño de Rigen por explicar lo inexplicable, por develar
lo oculto, por entender y mostrar las claves de un hombre que vive y se
solaza en la contradicción sin complacencias, que sabe que la
complejidad es su hábitat, porque además Toño se adentra en los motivos
del autor para su hacer, en los motores. Y nos revela uno fundamental,
que el mismo Fernando ya había explicitado, pero que Toño pone en su
justa medida y es el erotismo en todo el trabajo y el pensamiento de
Fernando, el erotismo y su hermosa dosis de ternura, de amor, de
sensualidad, de entrega, de comprensión, de tiempo, de ritmos y pausas,
de caricia, de pasión.
Y FINALMENTE, PARA QUE SIRVEN ESTOS LIBROS
Sirven para muchas cosas, como merecidos homenajes a un hombre original
como artista y como pensador, como registros necesarios de los talentos
de este ilustre tapatío y mas que nada para que acercarnos a una persona
de múltiples facetas pero de una sola pieza, a un admirable, respetado y
entrañable ser que ha dejado su luz entre todos nosotros. Quisiera
terminar con un texto que escribí para el catalogo de la exposición de
Fernando en el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid. Y que hoy me
significa mucho mas: Además, y esto nunca esta de más, es Fernando
González Gortázar un hombre sabio y generoso. Excelso conversador que
aún cree en la palabra, en la flor y el canto. Un hombre bueno y
terrible, capaz de obsequiar a cualquiera su saber de la manera más
espontánea, de dar luchas a muerte a favor de la ciudad de sus amores,
de las ciudades en general, pero un iracundo intolerante con el poder y
sus abusos. Un hombre que se ha servido del ensayo periodístico para
refrendar sus convicciones a favor de los eternos olvidados y de la
naturaleza pisoteada, que desde su sitial privilegiado de intelectual y
artista jamás ha transigido, jamás ha sido doblegado y jamás ha estado
al servicio de algo que no sean sus utopías y sus lealtades.